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    04 noviembre 2009

    De Perú


    Acabo de regresar de Perú. He estado en Lima por tercera vez participando en el Curso de Experto Universitario en Educación para la Sostenibilidad que organizan la Universidad de Granada y la Universidad San Martín de Porres con financiación de la AECI. En esta ocasión viajaba con mi amigo Miguel Ángel Ariza, del Grupo iCOBAE, y nuestro tema de trabajo ha sido la interculturalidad y la enseñanza de lenguas en el marco de las competencias básicas.

    Lima sigue sorprendiéndome: a veces me enamora y a veces me rompe el corazón.

    Esta ciudad de casi nueve millones de habitantes censados y más de veinte millones reales crece sin parar devorando los montes y el desierto que la rodean. La sucesión de distritos que tenía que cruzar para ir a la universidad - estábamos alojados en el centro colonial de Lima, en la clásica Plaza de San Martín, y la universidad está en el Distrito de Santa Anita - refleja la diversidad social y económica de sus gentes: en una sola mañana he visitado el derrumbado esplendor del Barrio de Rímac - donde un vecino nos gritó que no siguiéramos por allí y que debíamos irnos - y las opulentas y vacías tiendas de Larcomar; un día hemos comido una parrillada en el popular Roky's, otro día hemos cenado en las Bodegas Queirolo de Pueblo Libre y el tercero en un buffet en Costa Verde. En cada comedor veíamos caras distintas, trabajos distintos, vidas distintas que, aparentemente, no se encuentran.

    En lo profesional el curso ha sido muy interesante para nosotros al menos por tres razones: hemos conocido a un interesante grupo de profesoras y profesores de Educación Básica que nos han enseñado mucho sobre educación y sobre compromiso; hemos podido contarles nuestra propuesta de trabajo sobre competencias básicas, contrastarla con su legislación y su realidad educativa y comprobar su validez en un entorno tan distinto como es la educación peruana; hemos asistido a intensos debates entre el profesorado peruano sobre temas tan centrales como la educación nacional frente a la educación privada, la necesidad de innovación en la escuela peruana o el trato que el Estado da a la educación y la buena o mala financiación con la cual ésta cuenta.

    Para nosotros no es fácil emitir un juicio a partir de tan breves impresiones y seguro que éste no será justo. A pesar de todo, no puedo menos que pensar que está claro que se debe potenciar la apuesta por la Escuela Nacional, dando para ello los pasos que sean necesarios, como ya me dijo en mi anterior visita Don Óscar, el conductor-pedagogo. El país no tiene solución ni podrá nunca ser un país donde se viva con calidad y en igualdad sin tener una Escuela Nacional bien dotada, presente por todo el territorio, basada en la inclusividad como principio fundamental, una escuela que potencie a sus estudiantes - que los "empodere" dirían otros más pegados al "empowerment" que un servidor.

    A pesar de todo, quiero ser optimista. Lima está viva. Perú está vivo. Cada día muchos docentes luchan por mejorar las condiciones de vida de sus estudiantes y su formación para el futuro. Si todo en Perú dependiera de sus maestros y maestras, ese futuro sería maravilloso. Espero que les dejen trabajar y les faciliten los recursos y las condiciones óptimas para cumplir con su hermosa tarea. Ganas y energía no les faltan.

    Saludos



    El próximo reto: el Sahara. Ya os contaré.

    4 comentarios:

    Daniel Sánchez dijo...

    ¡ Qué envidia no poder visitar ciertos sitios !
    La verdad es que el mundo está lleno degentes que tienen la ilusión de progresar, de innovar, de hacer participes a los demás de lo más bueno y hondo que tenemos para salir de la miseria y del abandono,
    Lástima que los diletantes sigan mandando en nuestro entormo.
    Salud y gracias por la crónica Fernando.

    Nila dijo...

    el Perú es así un pais lleno de cintradicciones donde cada vez con más fuerza los pobres se hacen más pobres y los ricos más ricos.

    miguel dijo...

    !Bienvenido Fernando! Gracias por los comentarios. En mi cole hay niños y niñas de Perú y sabemos como va el País...!!cuanta impotencia!!
    También se me han puesto los pelos de punta y me estremezco porque veo en esa breve crónica a niños marginales del asentamiento del Vacie, !!que tenemos tan cerca!! y sigue viviendo en la más extrema pobreza a las puertas de Sevilla, un enorme abrazo amigo

    Fernando Trujillo dijo...

    Gracias, amigos, por vuestros comentarios. Realmente he vuelto de Perú muy impactado, aunque esta era mi tercera visita. ¡Cómo puede un país tan hermoso, tan rico y tan lleno de buenas gentes ser al mismo tiempo tan pobre y tan doloroso! Y no hablemos de Bolivia, Honduras, El Salvador,... ¿Y dónde nos llevan las políticas neo-ultra-liberales, las nuestras y las suyas? Hoy sólo tengo preguntas. Y agradecimiento a los tres por el continuo apoyo que me ofrecéis: sois buenas personas y buenos amigos.