Sígueme en Twitter

    Mostrando entradas con la etiqueta Crisis económica. Mostrar todas las entradas
    Mostrando entradas con la etiqueta Crisis económica. Mostrar todas las entradas

    06 octubre 2012

    Sombras pero luces: un enfoque institucional frente a la crisis

    Imagen realizada por Alesa Dam

    Nos acechan las sombras. ¿Quién no se siente rozado por la sombra del desempleo? Muchos han caído ya en su espacio tenebroso y luchan por buscar luz entre las tinieblas. ¿Quién no ha tenido una noche de desesperanza, un momento de desanimo, una palabra de desaliento?¿Quién no ha compartido una copa de vino con amigos y amigas para hablar de cómo se han roto nuestros sueños y mirar, desolados, a nuestros hijos? La sombra crece a nuestro alrededor y dentro de nosotros amenazando con devorar nuestra alegría y saber vivir.

    Pero entre tantas sombras, a veces se encienden luces. Ayer participé en uno de esos destellos y tengo ganas de contártelo.

    El Claustro de la Universidad de Granada se reunió ayer en una sesión extraordinaria. En mi blog como claustral he narrado mi "visión de los hechos"; para la versión oficial, seguramente más fidedigna y menos interpretativa, habrás de esperar a las actas de la reunión. En todo caso, la sesión que vivimos ayer es, para mí, una luz entre las sombras.

    Por un lado, aunque nos convocaba - como es preceptivo - el Rectorado, el movimiento para que se celebrara este Claustro no proviene de la institución sino de las personas que la forman, estudiantes, PAS y profesorado. Fue un Claustro promovido por los claustrales, en parte movidos por la dramática situación que vivimos, en parte por los desafortunados acontecimientos del pasado 1 de octubre y en buena parte indignados porque el propio Claustro, cuando hay tantos problemas y tantas cuestiones abiertas, no sea convocado para debatir y dialogar. En todo caso, supone un gesto de reclamación de los claustrales hacia la propia institución que representan.

    Por otro lado, el Claustro no sólo transcurrió con total normalidad sino con un tono académico y crítico elevado. Se escucharon muchas voces - la universidad es, como la sociedad, una institución sanamente plural - y, aunque había tensión en el ambiente, el diálogo fluyó con tanta elegancia como contundencia. En buena medida, el resultado (en mi opinión satisfactorio) de este Claustro se debió a esta atmósfera equilibrada de tensión y diálogo.

    En tercer lugar, el Claustro fue un espacio de exigencia institucional. Frente a un modelo de órgano colegiado que sólo ratifica decisiones y actuaciones del Consejo de Gobierno, ayer el Claustro se arremangó para criticar la falta de información, para demandar transparencia, para exigir cercanía. Muchos dirigentes (políticos pero también académicos) harían bien escuchando esta sencilla petición: cercanía. Si la toma de decisiones se hace desde la torre de marfil, tiende a la simplificación y, a veces, a la crueldad institucional.

    Y por último, el Claustro demandó al Rectorado, y se demandó a si mismo, la búsqueda de soluciones que minimicen los efectos del Real Decreto-Ley 14/2012, de 20 de abril, y el Plan Económico-Financiero de Reequilibrio de la Junta de Andalucía 2012-2014. Creo que este es el camino para encontrar, todos juntos, vías de escape a una situación creada desde los poderes económicos que nos controlan: los individuos están indefensos (o sus posibilidades de actuación son muy escasas y están ligadas al decrecimiento o el emprendimiento creativo) pero si nos unimos en instituciones democráticas de "interés social", apoyadas a su vez en movimientos asamblearios que favorezcan el intercambio de opiniones y el debate, ahí tenemos una oportunidad.

    La Universidad pública es, en este sentido, un foro privilegiado. Por un lado, tiene una amplia tradición crítica, asamblearia y de intervención social; por otro lado, la base social de su alumnado, profesorado y personal de administración y servicios le permite una amplia movilización tanto de personas (la acción en la calle es, por mucho que a algunos no les guste, necesaria en estos momentos) como de talentos en la búsqueda de soluciones. La Universidad, junto a la Escuela y demás Foros Sociales (asambleas, movimientos vecinales, etc.) son las instituciones desde las cuales defendernos y buscar la luz entre las sombras.

    Evidentemente, esto supone mantener, al mismo tiempo, una actitud crítica y leal respecto a las propias instituciones. Hay que observar las actuaciones de los dirigentes de las universidades para exigirles el escrupuloso cumplimiento del mandato popular, como se manifestó ayer en el Claustro de la Universidad de Granada, pero también tenemos que cuidar la cohesión, la unión y la comprensión de los múltiples perfiles que cualquier institución social tiene. Este "enfoque institucional frente a la crisis" supone transparencia, reflexión crítica y negociación en la misma medida que definir con claridad quiénes son los causantes de la crisis, de dónde provienen los ataques y cómo evitarlos.

    Para mi observar ayer, desde la última fila del Auditorio de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, el devenir del Claustro fue ver una luz entre las sombras. Las instituciones, como agentes políticos colectivos, pueden servir para la defensa de la sociedad. Y el mérito no es de la institución sino de todos y cada uno de los miembros de esa institución al asumir su responsabilidad, personal y colectiva. Al acabar el Claustro, ayer, pensé que me sentía orgulloso de mi universidad; ahora pienso que en lugar de estar orgulloso de una simple declaración institucional, tenemos que trabajar juntos para que podamos sentirnos orgullosos de la Universidad y de nuestro trabajo en los próximos años. Tenemos que ser luz entre las sombras.

    PS. Un pequeño detalle en relación con la necesidad de luces, la preocupación y el interés que despierta la universidad en la sociedad. El hashtag #ClaustroUGR fue ayer, durante la celebración del propio Claustro, Trending Topic nacional en Twitter a pesar de que sólo había una docena de tuiteros y tuiteras en la sala. Saca tú tus propias conclusiones.

    03 junio 2012

    Los lunes al sol

    Imagen obra de nukamari

    Estimado Señor Rector:

    Permítame decirle que le entiendo. Comprendo la pesadumbre que refleja su rostro e imagino que la seriedad de su mirada está en relación con la gravedad de los acontecimientos. Usted ya sabe que los recortes que se imponen hoy sobre la universidad son muy duros y que le afectarán profundamente. También sabe que puede que estos recortes ni sean los últimos ni sean los peores. Por todo ello, yo entiendo su enfado y su tristeza.

    Yo no puedo ayudarle. No conozco el alcance de los recortes y no podría decidir en qué partidas recortar; entre otras cosas, nunca he participado en la elaboración de los presupuestos de la universidad, aunque he sido un agente activo en la gestión de la misma tanto en mi facultad como en mi departamento.

    Por otro lado, imagino que usted y su equipo tiene gente mucho más preparada que yo para ver cómo salir de esta y yo, un humilde profesor de idiomas, no tengo ni los conocimientos ni la competencia para poder ayudarle. Sin embargo, permítame contarle algo.

    Hoy me he acordado de la película "Los lunes al sol", de Fernando León de Aranoa. Creo recordar (corríjame si me equivoco) que en un momento de la película Santa, interpretado por Javier Bardem, le dice a sus amigos algo así como: "Si se va uno, nos vamos todos". No tengo la película y no he podido comprobarlo, pero seguro que algún amigo o alguna amiga aficionada al cine lo corroborará o nos corregirá bien pronto.

    "Si se va uno, nos vamos todos". He pensado mucho en esta frase estos días. Santa no quería decir simplemente que si echaban a un compañero todos saldrían a ayudarle sino, también, que si despedían a uno, se abría así la puerta para el despedido de todos. Si echaban a uno solo, comenzaría un goteo que acabaría con todos en la calle, contemplando "los lunes al sol".

    Y ahora, la universidad. Todo el mundo anuncia un gran recorte en los presupuestos de las universidades: solo en Andalucía serán unos 130 millones a recortar en las nueve universidades andaluzas y parece que este recorte se saldará, entre otras pérdidas, con el despido de buena parte del profesorado asociado.

    Y yo sigo pensando: "si se va uno, nos vamos todos".

    Si se va un profesor asociado, si asumimos que este profesorado es prescindible, si asumimos que sobra y no se pierde nada con su despido, entonces puede que nos vayamos todos. Tarde o temprano alguien pensará que sobra un departamento, después una titulación, después un servicio, un instituto de investigación y, finalmente, una universidad.

    Por otro lado, si se va uno solo de nuestros estudiantes porque no pueda pagar su matrícula, también nos vamos todos. Si pensamos que quien no pueda costearse los estudios no debe estudiar, entonces la universidad como la entendemos hoy, como servicio público dedicado a la docencia y a la investigación, habrá acabado su existencia. Si se va un solo estudiante, nos vamos todos porque poco a poco iremos perdiendo alumnado y, sin ellos, perderemos universidad.

    Si se va uno, sea quien sea, será porque asumimos los recortes sin más, y entonces puede que nos vayamos todos: si algo caracteriza a esta crisis es que la ambición de los recortadores, como vemos en Grecia, Portugal o Irlanda, no tiene fin. Asumir el decrecimiento es, en definitiva, una forma de empezar a morir.

    Sin embargo, creo que la universidad tiene otra alternativa. La universidad puede ser útil a la sociedad y esperar una contrapartida por ello. En lugar de pensar simplemente en el despido como una respuesta a la reducción del presupuesto, me gustaría ver a mi universidad imaginar mecanismos para aumentar los ingresos y así mantener los servicios.

    Para ello la universidad habrá de darse una buena ducha de agua fría y poder ver, así, que una excelencia medida básicamente a través de la publicación de artículos en revistas de impacto aleja al profesorado/investigador de la acción local y de los beneficios que esta pueda reportar a la institución. Hay muchas formas de demostrar la excelencia y ofrecer servicios de calidad es también una de ellas.

    En este sentido, en lugar de caer en la trampa del sexenio - institucionalizada ya por el propio Ministerio de Educación - como baremo de excelencia previo a una serie de actuaciones, la Universidad puede movilizar a todo su profesorado para ampliar el diseño de cursos de postgrado y la oferta formativa a empresas e instituciones. ¿Qué sentido tiene impedir, por ejemplo, que el profesorado diseñe cursos de postgrado con libertad si se toman las medidas necesarias para garantizar el éxito de la propuesta?¿Por qué limitar nuestras posibilidades?

    Por otro lado, me gustaría mucho ver que la propia Universidad cambia su actitud. Hasta ahora la Universidad esperaba, pasiva, a que el profesorado se acercara a ella para proponer cursos, contratos o proyectos. Sin embargo, los nuevos tiempos demandan no solo un profesorado más activo sino también una Universidad que analice posibles nichos de mercado y que se movilice para ofrecer a empresas, instituciones y colectivos sus servicios.

    Vivimos tiempos complicados. La profundidad de la grieta que se ha abierto bajo nuestros pies es enorme pero el miedo no puede bloquearnos. Para no caer no es suficiente con perder peso: es necesario también agarrarse a la roca e intentar escalar. Y para escalar tenemos que usar todas nuestras fuerzas. Por eso no se puede ir nadie, ni del alumnado ni del profesorado. "Si se va uno, nos vamos todos". Es hora de empezar a pensar en cómo evitarlo.

    Salud



    Cuando empecé a escribir esta entrada estuve a punto de titularla "Carta abierta al rector de mi universidad". En otras ocasiones lo he hecho, como en la carta al Presidente de la Junta, la carta abierta a madres y padres o, en Educ@conTIC, la carta abierta a los candidatos municipales sobre Educación en la Ciudad. Sin embargo, en este caso no es pertinente el recurso a la "carta abierta".

    Uno escribe una "carta abierta" cuando estima honestamente que su escrito no puede alcanzar al destinatario que pretende por los cauces ordinarios: no suelo cartearme con el Presidente de la Junta, no puede aspirar a que todas las madres y padres lean mi blog y sería bastante estúpido pensar que ni siquiera un número pequeño de candidatos a las últimas elecciones municipales leyeron mi entrada en Educ@conTIC.

    Sin embargo, no puedo decir lo mismo de este texto destinado al rector de mi universidad, al menos en teoría. Soy profesor titular de la Universidad de Granada y como tal participo en los órganos de representación que esta tiene para su profesorado: el Consejo de Departamento, la Junta de Facultad y, recientemente, el Claustro de la Universidad. No puedo, por ello, faltar a mi responsabilidad y asumir el silencio que se autoimpone quien escribe una "carta abierta".

    Por ello, este texto es simplemente una reflexión que anticipa un texto o un discurso oral y que va destinado a los gestores de mi universidad. El hecho de publicarlo en el blog simplemente pretende que el texto tenga una vida más longeva y extensa que una carta dirigida a mi rector: si te gusta, adáptalo a tu universidad y utiliza tus propios recursos para hacérsela llegar a tu rectorado.

    No asumas el silencio, implícate y actúa.

    18 abril 2012

    Previsión meteorológica: tormenta perfecta


    La situación es la siguiente.

    Los modos de producción sobre los cuales hemos construido nuestra estructura social han quebrado: en parte estaban podridos de avaricia (como la banca y el mercado inmobiliario); en parte se han consumido de ineficacia; en parte han caído porque la competencia está viva y no "respeta" nuestros nichos laborales más tradicionales (el turismo, la agricultura, etc.).

    Ante esta quiebra en los modos de producción es necesario reconducir el sistema y encontrar nuevos nichos. Para ello es necesario visión, inversión y formación. Como no soy empresario ni economista no hablaré de los dos primeros; sobre el tercero, no hablaré del desarrollo de competencias genéricas o específicas para el mundo del trabajo, sino que me limitaré a las competencias básicas que todo el alumnado debe adquirir y desarrollar en su escolarización obligatoria.

    ¿Cuál es la situación en educación? Pues una tormenta perfecta.

    Cuando más necesidad hay de "educación" en el sentido de un desarrollo óptimo, equilibrado y completo de las competencias básicas y con un alumnado en aumento (un 2% entre el curso 2009-2010 y el curso 2010-2011 según los datos oficiales), el Ministerio de Educación hace la danza de la lluvia para invocar a la tormenta y decide unilateralmente la modificación de las ratios con un margen al alza del 20%, el aumento de horas lectivas del profesorado, la obligación de sustituir las bajas inferiores por los recursos propios del centro y la eliminación de la posibilidad de crear complementos retributivos o retribuciones variables.

    Es decir, a más necesidad, menos recursos.

    Ante esta tesitura, las respuestas del profesorado serán, naturalmente, variadas. Habrá quien esté de acuerdo con el gobierno y, por tanto, con sus políticas, para las cuales encontrará justificaciones de todo tipo (la herencia encontrada, la coyuntura actual, la inversión que no da resultados, la gloria de otros tiempos, etc.). A estos compañeros y compañeras no tengo nada que decirles, salvo que espero que las nuevas condiciones impuestas por el Ministerio hagan realmente que su trabajo sea más eficaz por el bien de todos.

    Habrá quien esté en desacuerdo con las políticas planteadas por el Ministerio y asuma la reducción  como respuesta: puesto que no dan recursos, reduciré mi actividad al mínimo. Esta respuesta, en muchas ocasiones, coincide con la anterior en una vuelta a una estructura clásica de "enseñanza directa" siguiendo el patrón de presentación de contenidos, práctica y prueba. Desafortunadamente, esta secuencia dista mucho de ser la más eficaz para el desarrollo de las competencias básicas y, con esta actitud, estaríamos perjudicando a nuestro alumnado y dando pábulo a las visiones más negativas sobre la escuela y la actuación del profesorado.

    Por último, habrá quien esté en desacuerdo con las decisiones del Ministerio pero no se conforme con la "reducción a mínimos". Esa es mi actitud: me pregunto qué debo hacer ante esta tormenta perfecta para que no afecte a mi alumnado y para mantener, al mismo tiempo, mi dignidad como profesional ante decisiones que entiendo que no son adecuadas para la escuela.

    Esto es lo que he pensado para este momento de tormenta perfecta. No te lo ofrezco como quien da soluciones. Reflexiono en voz alta por si te apetece pensar conmigo.

    Busca refugio

    Uno tras otro han caído los paraísos donde fuimos tan felices. Ya no existe la Escuela 2.0, los Planes de Lectura se han esfumado, las Actuaciones en Interculturalidad son una quimera. Se han acabado los Congresos y los Encuentros donde tanto aprendimos y donde comenzamos a construir una red que ahora será más necesaria que nunca. Ya no hay Convocatorias que nos permitan mejorar nuestro equipamiento o nuestra formación, compartir nuestras experiencias o conocer otras nuevas.

    Sin embargo, hay un espacio que nunca podrán arrebatarte, donde la Escuela 2.0 es una actitud y una realidad, donde la lectura es un hecho cotidiano y donde la interculturalidad tiene nombre propio y hermoso color de piel.

    Nuestro refugio es el aula. Ahí tenemos que volcar toda la experiencia y todo el conocimiento que hemos adquirido estos años. Ahora tenemos que hacer valer lo que hemos aprendido sobre competencias básicas o sobre el uso de las TIC o sobre atención a la diversidad.

    No será fácil, obviamente: vivimos la "tormenta perfecta". Pero tenemos que intentarlo. Tenemos que volcar en nuestras clases todas las estrategias que hayamos adquirido estos años para la gestión de grupos; ahora, de nuevo, grandes grupos. Todo lo que sepamos sobre diseño de secuencias didácticas atractivas y motivadoras tiene que estar al servicio de nuestro alumnado.

    Y ese será nuestro refugio.

    Encuentra aliados


    No estás solo. La tormenta perfecta no te afecta solo a ti, ni a tu aula, ni a tu centro, ni siquiera a tu comunidad. La tormenta perfecta afecta a todo el sistema educativo. Tu compañero y tu compañera viajan contigo en el mismo bote sacudido por las olas.

    Es probable que aparezcan tensiones entre los pasajeros del bote. Cada una de las tres posturas y respuestas a las medidas impuestas por el Ministerio supone una actitud diferente y esto generará tensiones en muchos claustros.

    Ahora será decisiva la actuación de los equipos directivos. Más que nunca, necesitamos liderazgo para que el bote avance en la dirección correcta, que no es otra que aquella que contribuya de la manera más eficaz posible al desarrollo de las competencias básicas de nuestro alumnado.

    Pero, como los náufragos, tenemos que buscar aliados externos.

    Las familias son nuestros aliados más importantes en este caso: por un lado, es necesario informar a las familias de las repercusiones de las decisiones ministeriales y no mediante una convocatoria masiva a todas las familias del centro sino a través de reuniones clase por clase, en las cuales se presentan las repercusiones de manera detallada y sin voluntad de adoctrinamiento.

    Es necesario que las familias conozcan la cara del docente interino que se irá a la calle, su función en el centro, las tareas que no se podrán realizar por el aumento de horas lectivas o la dificultad de cubrir una sustitución con los recursos propios del centro cuando estos son, precisamente, diezmados. Permíteme ponerlo de esta forma: las familias con sus impuestos mantienen los centros "sostenidos con fondos públicos". Pues ha llegado la hora de que sepan qué se puede hace con los pocos fondos que se destinan a sostener sus centros.

    Por otro lado, en este naufragio necesitaremos a las familias más que nunca como co-responsables en la educación de sus hijos. Si no lo has hecho ya, invítalas a participar en tus clases, permíteles que te ayuden a gestionar la biblioteca del centro, anímalas a que vean junto a sus hijos un vídeo sobre el cual trabajarás en clase al día siguiente. Necesitamos que alguien nos eche un salvavidas y la familia puede ser quien nos ayude.

    Mantén la conexión

    No apagues la radio. Mantén abierto el canal. Escucha los mensajes que te envían tus compañeras y compañeros desde otros puntos del país. Presta atención a cómo se agrupan, a cómo se dan apoyo. Ofréceles tu apoyo y tu experiencia. Keep in touch. Send your message in a bottle.

    Hoy Twitter y Facebook han expandido nuestro claustro y te garantizo que el claustro-en-la-red da tantas (o más) satisfacciones como el claustro presencial. Interactuar en la red con otros compañeros y compañeras permite tomar distancia respecto a tu propia realidad y relativizarla, encontrar respuestas y soluciones y, también, un gran hombro colectivo sobre el cual depositar tu queja y alguna lagrimita.

    Pero no te olvides del cuerpo a cuerpo. Conecta también con tus compañeros y compañeras creando nodos de trabajo para compartir programaciones, para compartir estrategias y para compartir preocupaciones. La red necesita nodos para existir y tú puedes ser el germen de un nodo en tu entorno.

    Encuentra razones para el optimismo

    El fracaso es una losa que te oprime y no te deja respirar. Como Sísifos instalados en el infierno del fracaso, parece que constantemente subimos una empinada ladera empujando una roca enorme que vuelve a rodar cuesta abajo al culminar la pendiente. Parece que no conseguimos nada, todo es volver a empezar, todo es para nada, nada sirve para nada.

    Pero no es verdad. En realidad nuestro trabajo es una sucesión de milagros exitosos: lo increíble es que tengamos éxito dada la complejidad de la tarea que tenemos encomendada.

    Y tenemos éxito: pequeños éxitos, éxitos individuales, logros personales que no aparecen en las estadísticas pero sí en el historial de vida de muchos de nuestros estudiantes.

    Ahí es donde tenemos que concentrarnos. Olvídate de PISA y de la OCDE, olvídate de la evaluación de diagnóstico y de las auditorías externas, olvídate de lo macro: en tiempos de tormenta perfecta estos datos ya son irrelevantes. Concéntrate tú en lo micro: tu mayor razón para el optimismo se encuentra en el interior de cada uno de tus estudiantes.

    Busca ahí tu nuevo paraíso. Algún día, saldrá el sol.

    20 abril 2011

    Reacciona: ¡indígnate!



    Acabo de leer "Indignaos", de Stéphane Hessel y "Reacciona", una publicación colectiva promovida y coordinada por Rosa María Artal. Para que no tengas dudas sobre mi opinión, te lo diré claramente: creo que ambos son productos comerciales y no merece la pena que te los compres.

    ¿Por qué no merece la pena que los compres? Indignaos lo puedes descargar y el texto impreso no añade nada al pdf que circula por la red. Reacciona ofrece diez análisis interesantes pero si tienes curiosidad por saber qué piensan los autores de Reacciona, visita sus blogs, que aquí te enlazo con sus nombres: José Luis Sampedro, Federico Mayor Zaragoza, Juan Torres, Àngels Martínez i Castells, Rosa María Artal, Ignacio Escolar y Javier Pérez de Albéniz. [Parece que Baltasar Garzón, Carlos Martínez, Javier López Facal y Lourdes Lucía, también coautores del libro, no tienen blog así que mi primera reacción es pedirles que si tienen algo que decir, que se abran un blog (u otro medio de comunicación propio de la red) y así podremos conocer qué tienen que decirnos. Si ya disponen de ellos, pido disculpas por no haber sido capaz de encontrarlos.]

    Evidentemente, los análisis que ofrecen los autores y autoras de Reacciona tienen interés y pueden servir como punto de partida para tu indignación - aunque hay cierta repetición de argumentos en algunos capítulos, entre los que destacan el capítulo de Juan Torres e Ignacio Escolar, para mi gusto los más clarificadores. Ahora bien, si acudes a este texto buscando propuestas, no las encontrarás: los autores y autoras de Reacciona no van más allá del análisis (más o menos académico) y la crítica a una sociedad - la española - que Javier Pérez de Albéniz describe así:
    Los españoles no parecemos sentirnos personalmente implicados con la realidad económica, política y social. Toleramos el fracaso del sistema. Vivimos la modorra de la prosperidad, del aburguesamiento...Protestar no está en nuestro código genético.
    ¿Qué esperan que hagamos?¿Debemos salir a las calles?¿Contra quién protestamos?¿Contra los políticos?¿Contra los mercados?¿Contra los medios de comunicación? No nos dicen nada excepto que nos indignemos y reaccionemos - que no es poco, pero tampoco me parece suficiente.

    No me parece suficiente la crítica genérica a "la sociedad" y la llamada indefinida a la "actuación" del "pueblo" al mismo tiempo que se denuncia el poder omnímodo del capital, que controla la política y los medios de comunicación como sus auténticos brazos armados. No es suficiente. Necesitamos ideas concretas y no vaguedades: ¿qué podemos hacer como individuos, como trabajadores, como ciudadanos?

    Nuestro principal problema es la avaricia del capital y cómo ha comprado toda la realidad hasta límites insospechados (y normalmente ocultos). Nuestro principal drama - y la base de nuestra esclavitud - es no saber cómo podemos reaccionar.

    Salud

    15 abril 2011

    El eclipse: propuestas para que salga el Sol

    Estamos en mitad de un eclipse, la oscuridad más grande que nunca hemos conocido y que jamás pudimos imaginar. Todas las certezas se han tambaleado porque todas eran una ilusión: el único objetivo era la riqueza y la única motivación era la avaricia.

    Las consecuencias del eclipse las pagamos y las sufrimos todos pero de manera inversamente proporcional: cuanto menos tengas, más pagarás. Menos estudios, menos recursos, menos estabilidad, menos dinero: más sufrimiento.

    Los culpables del eclipse no solo no pagarán sino que muy probablemente serán más ricos cuando el eclipse acabe. En realidad, eso es el eclipse: un gran ataque del capital financiero a la única caja que se resistía, el Estado. En Europa han caído Grecia, Irlanda y Portugal. Nadie sabe realmente cómo evolucionará el eclipse. Pero sus creadores se enriquecerán con la oscuridad.

    Me pregunto cada día y cada noche qué puedo hacer. Qué puedo hacer para que la oscuridad no afecte a los míos. Qué puedo hacer para que todos podamos salir de la oscuridad. Qué puedo hacer para denunciar la trama que ha creado el eclipse y el gran ataque al Estado. Qué puedo hacer. Qué podemos hacer.

    Esto es lo que he pensado desde la perspectiva de un ciudadano y un educador.
    • Busca información crítica y realiza una lectura crítica de la información.
      • No seas incauto: los medios de comunicación no cuentan la Verdad, fabrican verdades en respuesta a complejas redes de intereses de todo tipo. Si quieres "entender", pregúntate siempre qué poder sostiene a los medios de comunicación y que implicaciones tiene este sostén.
    • Procúrate información global:  la economía, la sociología, la política, el medioambiente, la educación, la medicina, todo está relacionado.
      • Y toda la información, leela críticamente.
    • Construye en la medida de tus posibilidades una visión global crítica del mundo y define tu posición en él.
      • Y cada cierto tiempo, busca el conflicto dentro de tu visión global: sométete a dudas y a preguntas propias o a partir de la conversación con amigos y amigas.
    • Como docente, asume una actitud profesional coherente con tu visión global del mundo.
      • La dignidad consiste en encontrar coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.
    • Determina el marco pedagógico, que se actualizará en tu práctica educativa.
      • Todo docente maneja, de manera implícita o explícita, una "teoría de la enseñanza-aprendizaje" como resultado de (1) sus experiencias como estudiante y (2) su formación y su experiencia profesional: ¿cuál es la tuya?¿Estás realmente de acuerdo con tu propia teoría?
    • Revisa críticamente tu marco y tu práctica educativa, la coherencia de su relación y sus implicaciones sociales (y en la vida de tus estudiantes).
      • Hacer explícitos tu marco educativo y tu práctica te ayuda a definirlos, revisarlos críticamente y mejorarlos.
    • Valora el modelo social que ayudas a configurar a partir de tu marco educativo y tu práctica así como sus implicaciones generales en otros ámbitos: sociedad, economía, etc.
      • Tu docencia es parte del engranaje invisible de la maquinaria social. Pero no es un engranaje pasivo, sino una pieza que ayuda a definir a la maquina en si.
    • Difunde tanto como sea posible tu visión global, tu marco pedagógico y tus elementos fundamentales de tu práctica educativa para someterlos a la crítica pública y para contribuir al aumento del pool de información educativa.
      • La Red no es exclusivamente la chistera del docente para encontrar materiales y recursos; la Red es, también, nuestro claustro-en-la-red para darnos apoyo, evaluarnos y situarnos en la realidad compartida que solemos llamar escuela.
    • Mantén este ciclo de funcionamiento permanentemente, revisando y reajustando críticamente sus componentes de manera cíclica.
      • Volvemos a empezar: ¿Tienes información?¿La lees críticamente?¿Te ayuda a construir tu visión en el mundo?¿Y tu marco pedagógico?¿Cuáles son sus implicaciones?
    En fin, no quiero adoctrinarte; no tienes por qué asumir nada de lo que digo. Es más, prefiero que no lo hagas. Es mejor que lo pienses críticamente y que, después, tomes tus propias decisiones. Pero piensa. Toma decisiones. Actúa. Decide. Actúa. Es el momento. Acaba con el eclipse.

    09 septiembre 2009

    Educación para cambiar el modelo productivo


    Desde hace ya algún tiempo y a consecuencia - fundamentalmente - de la crisis económica en la cual nos encontramos, se habla de un cambio de modelo productivo para nuestro país. No es un tema sencillo ni un asunto baladí: ¿qué quiere decir "cambiar el modelo productivo"? Los diversos agentes sociales tienen distintas interpretaciones de este enunciado que van desde la Ley de Economía Sostenible hasta la no menos ambigua reforma del mercado laboral, pero ¿qué se espera del sistema educativo?

    Tomemos una referencia para entenderlo. Ayer Barack Hussein Obama, presidente de los EE.UU., habló a los escolares norteamericanos desde el Wakefield High School en Arlington, Virginia. La propia Casa Blanca resume su discurso con dos ideas: hay esperanza y potencial en su país pero todo depende de que los estudiantes trabajen duro y asuman su responsabilidad. Este esfuerzo, según Mr. President, debe realizarse para no decepcionar a sus familias, a su país y, sobre todo, a si mismos.

    Los estudiantes, mediante el cumplimiento cotidiano de sus tareas, deben desarrollar una serie de destrezas, destacadas por B.H.O.:
    You'll need the knowledge and problem-solving skills you learn in science and math (conocimiento y destrezas de resolución de problemas ... en ciencia y matemáticas) to cure diseases like cancer and AIDS, and to develop new energy technologies and protect our environment. You'll need the insights and critical-thinking skills (comprensión y destrezas de pensamiento crítico) you gain in history and social studies to fight poverty and homelessness, crime and discrimination, and make our nation more fair and more free. You'll need the creativity and ingenuity (creatividad e inventiva) you develop in all your classes to build new companies that will create new jobs and boost our economy.
    Y esto debe hacerse superando incluso las dificultades y los retos que la sociedad impone a sus vidas (para lo cual el presidente pone como ejemplo a dos chicas y un chico, además de a la Primera Dama y a si mismo).

    Está claro: se quiere que el Sistema Educativo genere individuos que se inserten en el Sistema Productivo con capacidad de generación de riqueza (aunque Obama no olvide mencionar la necesidad de "hacer nuestra nación más justa y más libre).

    ¿Qué me parece todo esto? Intentaré ser sistemático en mi exposición y me limitaré a tres ideas sin intención dogmática (no quiero que pienses como yo, sólo que sepas lo que yo pienso y así podremos entendernos mejor):
    1. Además de creadores de riqueza, quiero individuos felices. Tener un sistema sanitario que cuide de la salud de estos mismos niños y niñas sobre los cuales recae tanta responsabilidad quizás sería un buen comienzo en los EE.UU. Invertir en deporte, en arte o en música también ayuda (¿habrá estadísticas acerca de la relación entre equipamiento deportivo o instalaciones artísticas y musicales, accesibilidad para los estudiantes y resultados académicos o "satisfacción en la vida?).
    2. Si todos los niños y niñas tienen el mismo potencial innovador, habrá que empezar a pensar no en términos de "compensación" sino de "potenciación" (empowerment). Frente a la escuela compensatoria hay modelos más enriquecedores: las escuelas aceleradas americanas o nuestras comunidades de aprendizaje son ejemplos suficientemente desarrollados y experimentados.
    3. Pedir responsabilidad a los estudiantes no me parece incorrecto ni inoportuno, pero la responsabilidad, como norma de actuación frente a uno mismo y frente a los demás, es colectiva: padres, madres, familias, comunidades, educadores y educadoras, administración, medios de comunicación, políticos y políticas (en su versión "hacedores y hacedoras de política" pero también en su versión "personas públicas que deben dar ejemplo en su hacer y su decir"), etc., todos somos responsables. Escucho más hablar de la cultura del esfuerzo en relación con la educación que de la responsabilidad de la Gran Fortuna que se esconde detrás de una sicav.
    4. Si el Sistema Productivo se va a beneficiar de la innovación creada por estos niños y niñas, ¿está la banca y la empresa privada dispuesta a invertir en educación?¿Cuánto?¿Cómo?¿Va a colaborar en el desarrollo de la Escuela 2.0, por ejemplo?¿Va a costear estancias en el extranjero o adquisición de bibliotecas de aula? Es decir, si vamos a exigir a los estudiantes que cumplan con su responsabilidad hacia el Sistema Productivo, ¿qué está dispuesto a hacer el Sistema Productivo por estos mismos niños y niñas?¿Cuál es su responsabilidad?
    En fin, no tengo muy claro qué significa "cambiar el modelo productivo" ni tampoco sé si la clave es pedir a los estudiantes que sean responsables. Para mí, es más urgente el objetivo colectivo de transformar el mundo para hacerlo más justo, más sano y más libre que cambiar el modelo productivo para generar mayor riqueza, sobre todo si esta sigue tan mal distribuida. Y en esto la educación sí tiene mucho que decir.

    Salud

    24 julio 2009

    Hay algo que no entiendo


    A ver si te explico qué no entiendo:
    1. El poder económico genera una crisis de tamaño incalculable promovida desde la especulación y la avaricia.
    2. El Estado, con el dinero de todos, tiene que acudir al rescate de la banca, de la construcción, de la industria del automóvil y de todo empresario que se queje un poco.
    3. La tasa de desempleo crece como la espuma. El sufrimiento asociado al desempleo crece todavía más. La capacidad de reacción de los individuos se reduce proporcionalmente.
    4. La patronal rompe el diálogo social intentando provocar el desgaste del Gobierno y un futuro cambio político.
    ¿Qué pretende el poder económico?¿Hacia dónde nos quiere llevar?

    Amiga lectora, amigo lector, no espero que estés de acuerdo conmigo pero sí que me lo expliques, si tú lo tienes claro.

    22 diciembre 2008

    Navidad - Día 2

    Anuncio real tomado de El País por nukamari

    Las empresas tienen que comprar lotería. Las otrora boyantes corporaciones ahora necesitan que la suerte las acompañe para poder pagar las indemnizaciones del personal que ya no se precisa. Cualquiera podría pensar, de manera simple y desordenada, que si antes anunciaban ganancias multimillonarias no se entiende que ahora necesiten préstamos o loterías para despedir trabajadores pero esto, como todo el mundo sabe, es sólo ignorancia: lo que se ganó se ha gastado en i+d o en mejoras de las instalaciones para incidir en la seguridad o en el aumento de la productividad, o en incómodos convenios colectivos que garantizan a los trabajadores y trabajadoras precisamente esas ridículas indemnizaciones.

    Hace poco descubrí, leyendo Le Monde Diplomatique, qué significa "financiarización". Hasta que lo aprendí no podía entender como a mi alrededor cierran una empresa tras otra mientras los trabajadores y trabajadoras afirman que todavía son rentables: hoy el valor de tu empresa no depende del producto que generas sino de su cotización en bolsa, y la bolsa es una cuestión de ilusiones y tahures.